En el pasado ya han existido reportes que señalan que
diversas fuerzas de inteligencia gubernamental suelen utilizar la música como
una herramienta de tortura. Y este tema resurgió nuevamente esta semana gracias
a un artículo publicado en el New Yorker bajo el título, The Sound of Hate, que
en perfecto castellano puede ser traducido como, "El sonido del
odio".
De acuerdo a las revelaciones de este escrito, este
tipo de tortura musical fue utilizada contra diversos prisioneros de la Cárcel
de Guantánamo, que se vieron involucrados en los atentados del 11 de septiembre
de 2001.
Según el autor de este artículo, Alex Ross, Mohammed
al-Qahtani, quien intentó entrar a Estados Unidos para participar activamente
en los ataques terroristas, fue mantenido despierto durante largas horas como
un método de tortura, y esto lo hacían colocando música de Christina Aguilera a
todo volumen. La música de la cantante estadounidense solo sería apagada cuando
Mohammed “dijera la verdad”. Añadió también que se pensaba que las cantantes
femeninas ofendían a los prisioneros musulmanes.
“Aguilera parecía haber sido escogida porque se
pensaba que la cantante femenina podía ofender a los detenidos islámicos”,
escribe Ross en el New Yorker. “Las listas de canciones de los interrogatorios
también se inclinaban hacia el heavy-metal y los número de rap, que… entregaban
mensajes de intimidación y destrucción”.
Previamente se reportó que la música de Red Hot Chili
Peppers también ha formado parte de estos métodos de tortura de Guantánamo. En
octubre de 2013, la BBC mencionó que los barcos británicos utilizaban canciones
de Britney Spears, Como "...Baby One More Time" o "Oops! i Did
it Again" para auyentar a los piratas somalíes de las costas del este de
África.

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