“Hoy voy a hacer una cosa
que nunca he hecho, y es beber mientras canto... Por Jesucristo, tráiganme una
copa”, pidió Madonna a sus ayudantes durante un concierto la semana pasada en
Melbourne (Australia). Tears of a Clown (las lágrimas de un payaso) se llamaba
el íntimo y gratuito concierto que ofreció la cantante a sus fans australianos.
Un espectáculo en el que, vestida de payaso, cantó algunas de sus baladas más
tristes mientras se derrumbaba una vez más sobre el escenario al recordar a su
hijo Rocco, quien se ha marchado a vivir junto a su padre a Londres provocando
una batalla legal entre la diva del pop y el director Guy Ritchie por su
custodia. Un espectáculo que hizo saltar las alarmas y que provocó que más de
un medio de comunicación convirtiera en noticia que Madonna había actuado bajo
los efectos del alcohol.
Ahora la cantante se ha
defendido a través de su cuenta en Instagram, en la que tiene 6,4 millones de
seguidores. “Gracias por apoyarme. Demasiado feo que la gente no conozca el
arte de actuar e interpretar un papel. Nunca podría hacer ninguno de mis shows
colocada o bebida”, escribe. Y continúa: “Todo el sexismo y la misoginia que
subyace prueba que no solo necesitamos igualdad de salario sino que seguimos
siendo tratadas como herejes si nos salimos de la línea y pensamos fuera de lo
establecido! El sexismo está vivo y golpeando pero yo #vivoparaelamor”. La
actriz ha publicado este mensaje junto a la captura de una reflexión de uno de
sus seguidores, que asegura que “cualquiera que conozca a Madonna sabe que [las
acusaciones de que actuó borracha] son absolutamente ridículas”.
Ante los titulares surgidos
a raíz de la actuación del payaso triste de Madonna, un representante de la
cantante negó también las acusaciones en un comunicado: “No estaba borracha, y
como prometió, tomo un cosmopolitan en el escenario. Nada más, nada menos”.
Seguido de su mensaje, la cantante, de 57 años, también ha publicado una imagen
en su Instagram de sus dos hijos pequeños, David Banda Mwale y Mercy James, con
el mensaje: “Esta es mi droga. Amor y felicidad”.
Inmersa en su etapa final de
su gira mundial Rebel Heart Tour, Madonna se encuentra en plena batalla legal
con su ex marido, de quien se separó en 2008, por la custodia de su hijo Rocco.
Una juez de Nueva York determinó el pasado febrero que el joven, de 15 años,
puede seguir viviendo con su padre en Londres, aunque le dio a la ex pareja un
margen de unos meses para ponerse de acuerdo. De no alcanzar la paz, se verán
las caras de nuevo en la Corte de Manhattan el próximo junio.

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